Libertad de Expresión

Libertad de Expresión

viernes, 20 de junio de 2008

Un hasta luego


Hola a tod@s, como sabréis salimos mañana de campamento, nada menos que 10 días, por lo que no podremos seguir publicando hasta dentro de un tiempo.
Quiero agradeceros a tod@s vuestra participación e interés en la página, a todos lo que habéis escrito y a todos los que habéis leído. Me sorprendió muchísimo ver a los chic@s escribiendo, leyendo, preguntando, buscando si alguien les había dejado comentarios… me impresionó ver a toda una clase callada mientras uno de ellos leía en alto sus escritos, sus experiencias, me encantó ver a los chavales “peleándose” por leer en voz alta.
Les dijimos que serían escuchados y así ha sido, han dejado su testimonio, su huella, y mucha gente les ha leído. Sólo queríamos decir al mundo que existimos, que estamos aquí, y que estos muchachos no son un simple número en una estadística de fracaso escolar en el Ministerio de Educación, son algo más; son personas con historias que contar, con sus conflictos, con sus luchas, con sus problemas, con sus pasiones…
A veces me siento frustrado enseñando a estos chavales la reproducción del caracol, cuando después de clase tienen salir ahí afuera, a la calle, aguantar a un padre alcohólico, esconderse de la banda enemiga, ser humillados por el macarra del instituto, fumar hasta caerse, tener relaciones sexuales sin precaución… ¿y el sistema educativo enseñándoles las fórmulas físicas de las poleas? ¿y la preferencia de nuestros políticos es el inglés?, para este sistema educativo los niños son simplemente: Capital Humano, mano de obra, una pieza en el mercado, potenciales productores y consumidores, nada más. ¿Acaso estos chicos no están reproduciendo lo que los medios de comunicación dicen que deben ser, lo que la sociedad dice que deben de ser?; consumidores, guapos, famosos, oportunistas, insolidarios, individualistas…

¿De que nos asustamos cuando vemos a estos chic@s? Esta es la sociedad que han creado los adultos, los políticos, los empresarios, los medios de comunicación, la sociedad del consumismo… no os asustéis al ver a estos muchach@s, ellos son la consecuencia del sistema, las victimas. Este es el precio de la indiferencia social, de la economía de mercado que expulsa del sistema todo lo que no le es rentable, como un barco que tira por la borda aquello que le ralentiza el viaje; pero cuando nos paramos a reflexionar vemos que lo que se está tirando no son sacos de arena sino; seres humanos. Es muy fácil echar la culpa a los chavales, a los padres, a los profesores, ¡e incluso a los inmigrantes!
Las leyes del capitalismo afectan al común de las gentes, sin que estas ni si quiera se percaten, y estas acaban señalando al más débil, llamándole animal, y éste se defiende como puede… convirtiéndose en justificación de su propio fin. Unos medios (o empresas privadas) de comunicación que se cuidan de mantener el pensamiento único con sus “intelectuales” vendidos, políticos que solo se diferencian de los payasos en que estos son comediantes durante unas horas y los otros lo son durante 24 horas al día. Ricos que necesitan justificar sus privilegios al precio que sea.

Cuando entro al instituto veo una línea imaginaria; la que separa la civilización del caos, lo que no se todavía es donde queda el caos y donde la civilización.

Quiero despedirme dándoos las gracias por haberles escuchado, por haberles escrito, por haber demostrado que para vosotr@s no son invisibles.
También quiero decirles a mis chic@s que les quiero mucho, aunque ya saben que nunca digo esto, pero también saben que lo siento así, y que lo único que me ata a esta asociación son ellos y ellas, las madres, padres, compañeros… en definitiva; la gente, las personas, ellas son el motivo y el fin de mi trabajo.
Bueno, y que nos vamos a pasar un campa tremendo, como el año pasado que me desmadré un poco-demasiado jaja. Saludos a todos y os dejo con el "Pelaez" para cantar en el campa jaja: como me ha dicho gente que es una página demasiado triste os dejo una canción alegre: “Quiero saber”:

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Julio

La hormiga que no tenía sueños

Este pequeño cuento está dedicado a aquellos que creen que no tienen sueños o aspiraciones y un día se despiertan y descubren lo equivocados que estaban.

Carla era una hormiga trabajadora y alegre que siempre ayudaba a aquel que más la necesitaba. En su tiempo libre recorría campos, jardines y verdes prados. También iba a ver a su familia, que vivía en un hormiguero diferente al suyo.
Pero Carla no era del todo feliz. Ella quería tener lo que tienen todas las hormigas, incluso lo que tienen todos los humanos: Quería tener algún sueño por el que vivir. Todas las noches pensaba en algo pero por más que lo intentaba, no se le ocurría nada. Luego no dormía, y cuando tenía que trabajar, estaba el doble de agotada que las demás.
Su amiga Nani, por ejemplo, soñaba con ser electricista y formar una gran familia. El padre de Carla, soñaba con tener un hermano gemelo y poder hablar con él horas y horas. Ambos le decían que no tener sueños tampoco era tan grave, pero que tenía que dormir algo, puesto que luego rendía mucho menos en el trabajo (lo más importante para una hormiga).
Pasaban los días y Carla seguía sin poder dormir, porque seguía sin tener sueños de ningún tipo. Todo el mundo empezó a preocuparse por ella cuando dejó de ir a trabajar y ni siquiera salía de su casa. << ¿Habrá enfermado? >> pensaban unos, << ¡Seguro que se ha vuelto loca! >> decían otros. Lo que nadie sabía era que a ella le gustaría poder tener alguna ilusión por algo, o poder decir "yo quiero ser...", "yo quiero hacer..."
Un día, fue a verla su padre, que estaba muy triste por ella. Hablaron durante dos horas, tres minutos y cincuenta segundos y, cuando el padre ya se iba a ir, le dijo a Carla:
- Hija, un sueño no se consigue pensando con la cabeza, se consigue pensando con el corazón... y soñando.
Y eso fue lo que hizo Carla esa misma noche. Consiguió dormir después de mucho tiempo y soñó con que algún día tendría un sueño maravilloso que le haría disfrutar de la vida.

Alba Fernández, escrito en el 2005 (14 años)

jueves, 19 de junio de 2008

No sabíamos que hacían nuestros padres


Mi nombre es Miguel Ernesto Anaya Perla, nací a finales de la década de los 70. Entré a éste país (El Salvador) en uno de los más dolorosos capítulos de su historia. No es que no me sienta afortunado. Tuve un par de padres de los cuales cualquiera podría estar orgulloso, nunca faltó comida en la mesa, siempre recuerdo haber tenido un techo sobre mi cabeza, siempre tuvimos acceso a la educación, incluso un sin fin de comodidades de las cuales la mayor parte de este pueblo prescinde.
Pero desde niño aprendí de una manera difícil de que por alguna razón había que callar lo que uno pensaba. Crecí escuchando música de protesta que me encantaba, -me parecía sumamente graciosa la canción del Pinocho, Pino, Pino Chet- pero sabía que por algún motivo no la podíamos cantar en cualquier lado. Me daba cuenta de que por algún motivo mi padre a penas venía a la casa. Mi mamá nunca estaba, siempre nos tocaba estar con muchachas a las que volvíamos completamente locas.
Pero a pesar de que no sabíamos que hacían nuestros padres cuando estaban fuera. Sabíamos que algo pasaba. Aprendimos desde pequeños que había que tener cuidado por las noches, no solo de los ladrones, sino de los policías, o de cualquier persona que pareciera sospechosa... era usual escuchar rafagas de armas de fuego durante las noches.
Las pocas veces que veíamos a nuestros padres, a menudo se veían tensionados. No compartían lo que pasaba con nosotros, supongo que por nuestra propia seguridad, pero un niño siempre siente cuando algo sucede.
Desde niños mis hermanos y hermanas y yo, aprendimos sobre el imperialismo Yankee, que eran los malos. En nuestros juegos: "el último en llegar es Duarte, o Reagan, o Monterrosa." Talvez no sabíamos completamente por qué, pero sabíamos que eran los malos de la película.
Recuerdo una ocasión en la que fuimos a ver a mi abuela en Chalchuapa. Ella discutía con mi papá y mi mamá. Les suplicaba que dejaran de hacer lo que hacían, que pensaran en sus hijos, que confiaran que Dios cambiaría las cosas. Mi papá le respondió que llegara con su Dios a la policía, y que le dijera en nombre de Dios que dejaran de desaparecer, matar y torturar, que eso no tenía sentido. Recuerdo que eso me desconcertó mucho. "¿Qué será eso que hacen mis padres que asusta tanto a mi abuela?"


La muerte nos rondaba siempre. Es un sentimiento extraño. Talvez no supe valorarlo en ese entonces. Fueron muchas ocasiones en las que nos tocó con sus cadavéricas manos, como una amante tratando de seducirnos para caer en sus garras. Supimos de la ocasión en que mi padre estuvo en el "monte" y fue herido de bala, a punto de morir, pero "no era su momento." Mi madre, en el famoso 30 de julio tuvo que saltar del puente "primero de mayo" para no ser arrollada por una tanqueta, pero "no era su momento"; La ocasión en que estaba en un carro, frente a una iglésia en Chalchuapa, y me negué a entrar a la iglesia, y dos policías se agarraron a balazos entre ellos porque andaban "a verga". Las llamadas anónimas constantes preguntándonos si no nos daba miedo morir. El brazo de mi hermana. Cuando secuestraron a mi padre después de encañonar a mis tres hermanos menores y a mi madre.

Y luego comprendí que todo esto no era nada comparado con lo que tantas personas de este pueblo sufrieron durante la guerra. Vivíamos en un pais en el que la policía de hacienda, la polcía nacional, la guardía nacional, los militares, los Escuadrones de la Muerte. Aterrorizaban, secuestraban, violaban, torturaban. En un esfuerzo por tratar de detener a los "conspiradores comunistas." Estos conspiradores, que estaban compuestos por niños y niñas pobres, por sus padres, por sus abuelos, amigos... todos los que estuvieran relacionados con alguna persona que estuviera cansada de tanta injusticia.
Ahora recuerdo la impotencia de mi padre al tratar de explicarle a mi abuela "Vaya Usted con su Dios a la Policía, y dígales que se detengan. Que ya no maten, que ya no secuestren, que ya no torturen." En ese momento, no sabía quien era mi padre.
No lo supe hasta que estábamos en la Catedral velando su cuerpo. No lo supe hasta que pude verlo en el rostro de cientos y cientos de ancianas, madres, niños, jóvenes, extranjeros... Todos llorando, todos angustiados, todos tristes... por un hombre que alzó su voz en un momento en que todos tenían miedo de hablar. Un hombre que se convirtió en la voz de todo un pueblo, en la voz de los que no tenían voz.

Recuerdo haber visto las noticias: "Herbert Anaya, un activista de Derechos Humanos, fue asesinado en horas de la mañana mientras llevaba a sus hijos a la escuela"; "El asesinato de Herbert Anaya, se debió a un ajusticiamiento producto de diferencias con el FMLN"; "El responsable de la muerte de Anaya Sanabria, un joven miembro de la FPL, confesó haber asesinado a Anaya Sanabria por ordenes de la Guerrilla"; incluso el presidente Duarte se pronunció en contra de los asesinos, diciendo que eran "conspiradores contra el proceso de paz de El Salvador."
Con su dominio sobre los medios de comunicación, distorsionaron completamente todo lo que había sucedido. Mientras, empezaron nuestra persecución, continuamente encontrábamos a agentes de los cuerpos de seguridad rondando nuestra casa. Las llamadas anónimas amenizándonos de muerte continuaban, forzándonos a huir del país.
Entonces, no comprendía nada. Sólo sabía que mi padre había muerto. Que a pesar de que cientos de personas nos habían acompañado en nuestro dolor, él estaba muerto, que nunca lo volveríamos a ver.

Como dije antes, ésta fue mi experiencia. Hay cientos de testimonios más, podríamos llenar una Biblia con ellos. Lástima que a nadie le importan.
"¿Para qué vamos a remover el pasado?", ¿Para qué vamos a volver a abrir las heridas?"; "Ahora tenemos democracia, ¿De qué nos sirve el pasado?" Son los alegatos que salen de las bocas de los políticos de Derecha, y de uno que otro pseudo izquierdista.
Los hechos son que después de diez años de guerra, con miles de muertos, con miles de desaparecidos, con miles de torturados, con miles de desterrados. Quienes tienen que ver como los perpetradores de todos esos crímenes de guerra, son ahora los que los gobiernan, los que dirigen los ministerios, los que controlan la Policía. Teniendo el único consuelo es que ahora tenemos "democracia", "libertad", "paz."
Bueno, considero que si vamos a pensar que significan estos términos, deberíamos en realidad pensar un poquito en lo que significan, y no dejar que simplemente nos digan que los tenemos.
Recientemente llegó a mis manos el material que decidía traducir. Es el trabajo de un norteamericano, quien según sus palabras, entró en contacto con la realidad de este país durante el conflicto armado. Quien al entrar con la realidad que vivenció tanto en El Salvador como en otros países de la Región; sintió el llamado a pronunciarse en contra de su propio gobierno, haciéndole un llamado por este medio a todos sus compatriotas para que entendieran el precio que pagaban por su posición privilegiada ante el mundo.


Es admirable que un hombre, a quien como parte del pueblo norteamericano, se beneficia de que se detenga el esparcimiento del comunismo en Latinoamérica, se haya visto horrorizado ante el cruel resultado de las políticas de su país, en un país al cual seguramente tenía como insignificante. Que haya concluido que el precio que había que pagar para tener esos privilegios era demasiado grande.
Al parecer es un precio que muchos salvadoreños aún no logran valorar. Y que de continuar el actual proceso, tendremos que volver a pagar.
En fin, como dije antes, el objetivo de este libro era abrir los ojos del pueblo norteamericano de la realidad que él pudo observar en nuestro países. Pero considero que toda la información obtenida, es parte de un pasado que nos han negado enfrentar.
Bajo una lluvia de propaganda política, que nos indica que es mejor no revolver el pasado, que vivamos en el presente, que nos preocupemos por la moda, por el trabajo, por nuestra pertenencias.

Por lo que al parecer, talvez deberíamos tratar de ver lo que éste extranjero, que al igual que muchos valientes vinieron a este país y a muchos otros de Latinoamérica, tuvo la valentía de descubrir al confrontarse con la realidad de los pobres.
Con esto no estoy tratando de revolver el pasado. Quiero llegar a términos con él, para poder construir un verdadero futuro, en el que el pueblo salvadoreño pueda realmente tomar el mando de su destino, que demuestre realmente el espíritu de lucha, que mostraron tantos mártires de esta guerra, tantas madres y familiares de los desaparecidos, asesinados, violados, torturados, y de los que siguen luchando hasta este día. Y recordemos que "el que olvida su pasado, está condenado a repetirlo."

Miguel Ernesto Anaya Perla

miércoles, 18 de junio de 2008

Quiero


Para padres, profesores, educadores, adolescentes, enamorados, novios y novias, amigos...

Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.

Jorge Bucay

martes, 17 de junio de 2008

El río


Dicen… que cuando tienes mucho dolor tienes que ir al río y decir en voz alta todo lo que te hace estar triste, la angustia, la soledad, la melancolía, para que se los lleve la corriente. Así que yo, a veces, me siento en el borde del río, en una piedra, solo, miro fijamente el agua correr y digo en voz alta;
- Las palizas de Moisés, el padre de Andrea, la casa de Isma, Rosa y los porros, la agresividad de Vairon, las manos destrozadas del padre de Willi, los malos tratos a María y Jhovani, las niñas de la casa albergue, la soledad de Joaquín, Dani y su esquizofrenia, Rocío y la coca, Sonia...

Julio

domingo, 15 de junio de 2008

"Yo controlo"


"Yo controlo". Esta es la famosa frase, la frase que tantas y tantas veces hemos dicho, yo no me engancharé, yo se de qué va esto, se hasta donde puedo llegar, a mi nunca me ocurrirá lo que a fulanito o a menganito, NUNCA.
Bueno, pues eso también lo pensaba yo, empiezas con unas invitaciones, luego ya te juntas con alguien y empiezas a pillar medio gramo, pero el círculo se va ampliando y de ponerte en alguna fiesta "muy especial" pasas a construir fiestas y eventos todos los fines de semana por el simple hecho de que quieres volver a ponerte. Pasan, en muchos casos unos meses, en otros años. Fui consumidora de cocaína durante 12 años y claro, YO TAMBIEN CONTROLABA. MENTIRA, esto no se controla, después de 12 años de consumo, al principio esporádicamente y poca cantidad, al final caían los gramos como la nieve en la sierra, a puñados, terminas queriendo morir.
A día de hoy, después de más de 8 años limpia, puedo decir que se destruyó un matrimonio, una familia, muchas amistades, y mucha salud, pero hay formas de salir, hay especialistas, está la familia y sobre todo la fuerza de voluntad de cada uno. Sólo digo una cosa, cuando se deja, la vida vale más, las pequeñas cosas valen más y tú mismo vales más, pero cuesta tanto dejarlo........, que nadie se engañe, esto mata, pero no sólo a la persona sino a todo lo que le rodea."

Anónimo

viernes, 13 de junio de 2008

Carta de despedida


Para Julio (28-07-07 El Salvador)

“Hola, mi príncipe, ¿Cómo está? Espero que bien, con este corto saludo paso a lo siguiente:
¿Sabe?, le agradezco mucho por haberme tomado en cuenta, siempre me he sentido muy sola, pero cuando estoy en la casa albergue y con todos ustedes y las demás niñas mi vida cambia, ahí he encontrado la paz y la tranquilidad que siempre quise tener, y como no… me hubiera gustado tener un padre como usted, pero el destino ya viene y nadie lo puede cambiar.”

miércoles, 11 de junio de 2008

Alumnos vs. Profesores


Hace unos días una chica se cabreó en clase y tiró la mesa, esta cayó sobre la profesora y le rompió los dedos del pie, ahora está de baja, y la chica expulsada. Este acontecimiento ha traído mucha polémica. Animo a todos/as aquellos que quieran opinar que escriban, igual que ha hecho este chico:

Profesores vs alumnos fue unos de los temas que nunca había visto en la vida, no solo porque es raro, es porque es absurdo, los profesores nos pusieron de lo peor y yo me digo; -ellos no se quedan atrás; son unos abusones- cuando nos vieron aplaudir a un alumno porque dijo que los profesores sí podían pegar a los alumnos todos mis colegas alzaron un grito sobre ese compañero, pero la profesora es de estatura muy baja y le rompieron los dedos del pie con una silla, fue increíble ya que la había visto en el aula alternativa, ella me contó de su vida y me dijo que estudie, yo pasé. También me dijeron que habían colgado el video en youtube cuando le rompieron el pie, no es justo ni lo de los alumnos como lo de los profesores, creo que va a ser un curso muy difícil especialmente para los alumnos que aplaudieron aquel alumno que es un camarada.

Alumno anónimo

martes, 10 de junio de 2008

Para vos no es novedad


Para vos no es novedad
que el mundo os ama de veras
pero no os olvidéis nunca
que yo siempre os amaré
un poquito más que el mundo

Mario Benedetti

Madre anónima

lunes, 9 de junio de 2008

La veo muy cambiada


Hola Julio, soy la madre de Carmen, y ante todo quiero agradecer la ayuda que le estas prestando, la verdad que la veo muy cambiada en todos los aspectos , son muchos años luchando con ella pero por mucho que yo quiera hacer, la vida en la calle es diferente y ahí es ella quien tiene que ver que no todo es color de rosa y ya veo que ha aprendido a defenderse o por lo menos esta en ello, pero bueno las cosas poco a poco, nunca creí que vería 10 probados y lo consiguió, y ese si fue su mayor logro y en parte gracias a ti, como apenas hablamos quería de alguna manera agradecerte todo lo que estas haciendo y que Carmen me habla muchísimo de ti (aunque luego se haga la remolona para ir a apoyo) bueno lo dicho GRACIAS.

Un saludo y espero poder conocerte pronto

Madre anónima

domingo, 8 de junio de 2008

Al cumplir los 19


Al cumplir los 19 alguien me presentó a la que estuvo a punto de quitarme la vida, "la heroína", apenas la conocí y caí rendido en sus brazos, me conquistó, se hizo la dueña absoluta de mi vida sin que yo me diera cuenta. Durante algunos años estuve jugando con "ella", o "ella" con migo mejor dicho, pensé que podría engañarla, que yo nunca sería como uno de aquellos yonquies que andan mendigando una dosis por las cloacas de la ciudad, ¿quien, yo? No amigo, eso es imposible.
Cuando nació mi hija mayor pensé que era un buen momento para dejarlo, ahora tenía una nueva motivación, pero aquello ya era imposible, ahora la heroína había tomado el mando y yo iría donde ella quisiera.
Un día mi hija, encontró los artilugios que utilizaba para inyectarme, olvidados por mí en el lavabo en mi locura. Eso fue la gota que colmo el baso, mi mujer se fue, cogió algo de sus cosas y de la niña y se fueron, se marchó harta de luchar con la barrera que yo había levantado entre los dos y al marchar se llevó lo único limpio que quedaba en mi vida, mi Hija.
Entonces todo fue una carrera desbocada, en pocos meses me deterioré tanto como aquellos yonquies de los que hablábamos antes, solo, sin dinero, sin amigos sin nadie pues mi padre y mi hermano no querían ni verme tras haberles intentado robar a los dos, decidí hacer lo que hacen los cobardes, suicidarme, así que con mis últimos recursos compre una dosis doble de lo que habitualmente consumía y me la inyecte, al momento caí fulminado, no recuerdo nada de aquellas horas, se que me desperté mas tarde en la sala de cuidados intensivos del hospital de la ciudad, lleno de tubos y de cables lo primero que pude distinguir fue la mirada de mi padre, estaba allí mirándome, pero esta vez su mirada no era de reproche sino de pena, aquella mirada pude verla durante mucho tiempo cada vez que cerraba los ojos.

Anónimo

sábado, 7 de junio de 2008

Comerse el mundo



Quería dar la talla. Antes era su misión. Estudió medicina en Alcalá de Henares. Ahora yace casi inmóvil en la cama de un hospital.
Recuerda, no sin recelo, cada bocado lleno de sentimiento de culpa, cada sonrisa falsa cuando veía un mendrugo de pan, cada escapada al baño que provocaba que al momento se quisiera un poco menos. Y todo por dar la talla.
No se creía lo suficientemente lista, con un buen trabajo y unos grandes amigos. No estaba lo suficientemente delgada (¿cuándo uno deja de estarlo?).
Pero ahora quiere avanzar. Cuando pueda tenerse en pie y soportar el peso del pasado, dará un paso adelante. Porque fue ella la que se dio cuenta de su situación, tras la insistencia de amigos y familiares (esos a los que incluso, con su despotismo hambriento, llegó a rechazar en su día), por lo tanto será ella la que salga de ésta. Va a arrasar, este pensamiento la hace sonreír. Se abre la puerta; la cena de hoy: un poco de sopa y un yogurt.
Sí; ahora, literalmente, se va a comer el mundo.


Alba Fernández (IES "Rosa Chacel")

jueves, 5 de junio de 2008

No me pinte diablos rojos


No venga con la manía de pintarme diablos rojos
Que yo ya sé por mis ojos
Cuando es noche y cuando es día.
Si vi por tierras baldías monocultivo y alambre
Mis hijos como un enjambre cuando pasa el huracán
No me pinte rojo el pan!
Que yo he visto negra el hambre.

Pierde su tiempo el pintor
Que con la brocha vendida
Quiere pintarle a mi vida
el fantasma de un color;
si ayer no tuve un arado
y hoy ya tengo un tractor
y ese tractor le ha brindado
dulce sueño a mis labores
qué me importan los colores distintos
que le hayan dado.

Si ayer entre la espesura de olvido, triste y ausencia
Tesoros de inteligencia perdía la patria obscura
Y hoy la escuela fulgura como lámpara encendida
Ahí donde la alborada
De mis hijos despuntó, me importa a mí la escuela
Y no del color que está pintada.

Esta cosa diferente que me vino con la guerra
Con el tractor y la tierra
El arado y la siembra
Este levantar la frente sin asomo de temor
Este saber que el sudor
Se hará sonrisa en la rama
Yo no sé como se llama, pero sí sé que es mejor.

Sonrisa de pesimismo
De traición y cobardía
Grazna sobre mi alegría la palabra: COMUNISMO
Yo no sé de ningún istmo
Pero si tanta conquista de bien
Que tengo a mi alrededor como la verdad más plena
Es comunismo, adelante, sin pena
Llámeme usted comunista!
No se asombre, no se asombre
De oír la palabra mía
Yo el nombre ni lo sabía
Usted mismo le dio el nombre.

Y no me diga que el hombre o la mujer
A su dios puede perder
Porque dios es aquel ser
Que haciendo está por aquí
Todo lo que yo creí que un dios bueno debe hacer
Y no invente la fiereza de unos demonios lejanos
Cuando hay demonios cercanos
Quebrándonos la cabeza
Y si hoy la naturaleza su belleza
Nos reparte
Eso vale más que el arte de colorear mi ventura
Y vaya usted con su pintura
A pintar en otra parte!!

poema nicaragüense

Edith Anaya (El Salvador)
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miércoles, 4 de junio de 2008

Una mala experiencia


Pues la historia que os voy a contar es la siguiente:En semana santa me fui a pasar unos días con mis dos primas a su chalet.Todo iba bien hasta el día que nos fuimos a beber. Nos fuimos a un sitio donde no pasaba nadie y estaba muy oscuro, empezamos a beber muy rápido y cuando pasó media hora o así ya me encontraba mal. Me acompaño una de mis primas a vomitar porque no podía más y casi me caigo por un barranco porque no era capaz de andar yo sola. Me pasé toda la noche vomitando y lo pase fatal. Al día siguiente me contaron mis primas todo lo que había hecho porque no era capaz de recordar todo, solo me acordaba de algunas cosas. Cuando me levanté a la mañana siguiente me dolia muchísimo la cabeza y tenía la voz ronca.De esta experiencia he aprendido que se puede beber pero con moderación…

Alumno anónimo

martes, 3 de junio de 2008

La gente que me gusta


Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.
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Mario Benedetti

lunes, 2 de junio de 2008

¿Por qué somos anarquistas?


Somos anarquistas, porque ya son demasiados siglos los que llevamos soportando toda clase de gobiernos, a cual más tirano, más embustero, más déspota. Somos anarquistas, porque no encontramos ninguna razón para que se nos explote y tengamos que trabajar para que un grupo de vagos y sinvergüenzas se nos conviertan en millonarios. Somos anarquistas porque no aceptamos las leyes que están inventadas para asesinarnos y ahogar nuestros gritos de protesta. Somos anarquistas porque no creemos en vuestras guerras, en vuestras patrias, en vuestros dioses. Somos anarquistas porque detestamos vuestra policía, vuestros generales, vuestros reyes, y vuestros presidentes. Somos anarquistas porque, lo contrario de vosotros, sufrimos por las desgracias humanas. Somos anarquistas porque queremos la vida libre, sana, de igualdad y respeto mútuo para nuestros hijos. Somos anarquistas porque nos ahogan las lágrimas de tanta gente buena, noble, que lleváis engañando generación tras generación. Somos anarquistas porque estamos avergonzados de vuestra obra, en la cual no vemos más que muertos, hambrientos, cárceles, policías, militares, curas y millones de mentiras. Nos llamais "terroristas", cuando vosotros dominais los pueblos, con bombas, tanques, pistolas, cárceles, torturas y ejecuciones, hospitales psiquiátricos y el infierno. Decís que la Anarquía es caos, cuando en vuestra sociedad estatal y capitalista no vemos más que delincuencia, prostitución, desigualdad; destruís cosechas y millones de seres humanos se mueren de hambre, bombardeais pueblos, ciudades, países enteros, todo lo arrasáis a vuestro paso causando pánico hasta a las estatuas. Vuestra ambición, vuestro egoísmo, vuestra poca inteligencia, vuestra ceguera y locura de poder os está destruyendo a vosotros mismos, vuestros hijos os detestan y vuestros nietos no van a querer ni recordaros, vuestra sociedad se tambalea porque está sostenida de mentiras, terror, artículos, códigos y leyes, premios y castigos. Por eso somos anarquistas, y seremos anarquistas, para que esta sociedad cambie de abajo arriba, y para que os curéis de vuestra locura peligrosa, os pondremos en una isla para que recapaciteis de tanto mal como habéis hecho. Somos anarquistas porque es necesario que alguien se enfrente a vosotros, que grite vuestras atrocidades, que no se os tenga miedo como David no lo tuvo a Goliat. Somos anarquistas en la calle, en la cárcel, en la silla eléctrica, ante vuestros jueces y en los cementerios. Porque ser anarquista es ser muchas cosas que vosotros ni comprendeis, ni teneis calidad humana, por eso llevais asesinándonos hace siglos, poneis bombas y nos echais las culpas, incendiais locales y nos encarcelais, meteis vuestros chivatos y vuestra policía en nuestros medios para crear la confusión y el desorden, os valeis de todas las artimañas para destruirnos, en vuestros medios siempre que nombran la palabra anarquia siempre la empleais como sinonimo de desorden, caos haciendo creer a la gente que el anarquismo es malo y cada vez que hablais de anarquistas solo hablais de los anarquistas terroristas y os olvidais de los anarquistas que fundaron escuelas libertarias donde no se maltrataban a los niños y no se les separaba por sexo, os olvidais tambien de los anarquistas escritores que fundaron periodicos, revistas y que escribieron muchos libros, esos libros que el franquismo quemo! y comprobais con pánico que por cada anarquista que matais nacen mil. No podeis perdonarnos que somos los que no pactamos con vosotros, los que no creemos en vuestras promesas, os duele que defendamos la igualdad, la libertad, que creamos en el arte, en el progreso, en la educación de los pueblos, que no necesitamos ni dioses ni amos, que creemos en los seres humanos, en la Naturaleza, en los deberes y derechos de cada uno, que queremos una sociedad de paz, de amor y de respeto mútuo, una sociedad que no se parece en nada a la vuestra. ¡POR ESO SOMOS ANARQUISTAS..! ¿Tiene esto algo de maldad? Pues este es el crimen de los anarquistas muertos a lo largo de la historia Tranquilos abuelos ya estamos aqui, por cada anarquista muerto naceremos mil.

VIDEO

Alumno anónimo

domingo, 1 de junio de 2008